El Barco…de la Tontuna

Las series de televisión viven una época de platino como pocas veces en las historia de la caja “atontante”. A tal punto de calidad llegan que muchos productores ya las ven más rentables que el propio cine; todo el mundo tiene a su alrededor personas que están viendo tal o cual serie, bien por la tele, bien por el “canal pirata”. Los americanos en esto de las series han creado escuela. Desde grandes adaptaciones (“Los pilares dela Tierra”, “The Walking Dead”, “Juego de Tronos”…) a históricas o pseudo-históricas (“Los Tudor”, “Spartacus”), pasando por ideas originales o “remakes” (“Perdidos”, “Big Bang”, “Battlestar Galáctica”…). Todos éstos espacios registran audiencias millonarias allá donde se emiten. En nuestro país nos lo hemos agarrado a la uña, y tratamos de seguir la estela de la nueva ola en series televisivas. Nos metemos en fregados históricos (“Hispania”), regurgitaciones mentales que dan en la tecla (“Águila Roja”), superheroicidades a la española (“Los Protegidos”)…En general, las series españolas dan buenos resultados, pero (siempre hay un pero en cuanto a lo español se refiere) en ocasiones hay chinitas en la bota que afean o merman la calidad del conjunto.

Para ilustrar tan audaz aseveración, me dispongo a autopsiar una serie española de moda: “El Barco”. Título simple como pocos. No necesita más. Los guionistas han echado la mayor parte del carbón de la originalidad en el argumento. En opinión de quien esto rubrica, “El Barco” bebe mucho de la americana “Perdidos”: una serie de personajes, aislados de toda civilización, hacen lo que pueden por salir adelante en ambientes hostiles mientras luchan por no sacarse la piel a tiras entre ellos. Están los protagonistas carismáticos, los malotes maquiavélicos, el que parece tonto pero se entera más que el resto, la trama misteriosa desvelada a píldoras en la que se contempla cómo todos y cada uno de los protagonistas están enlazados aunque aparentemente no lo estuviesen, los cabos sueltos sin resolver, la tensión, intriga, dolor de barriga…

Todos ellos ingredientes que, como “Perdidos”, podrían impulsar a “El Barco” a las costas del éxito. Y aquí acaban las semejanzas. Me explico: mientras las series americanas se preocupan de construir una trama general interesante y adictiva, en ésta serie se trata de acaparar un espectro de televidentes lo más amplio posible. Tremendo error: de esa forma se intenta complacer a todo el mundo, no dejando satisfecho a nadie. Intercalada con la trama principal, está lo que he dado en llamar “la tontuna”; a saber, la típica trama juvenil romántica y la interacción entre personajes presuntamente post-púberes, que con sus “ahora te quiero, pues ahora no, ahora no te hablo pero te miro como si se me acabara el mundo” etcétera ad nauseam, parece una historia más diseñada para quinceañer@s hiper-hormonados que para espectadores que quieren disfrutar de una trama interesante, los cuales disfrutan con el misterio pero, irremediablemente, bostezan con los romances adolescentes y pesados donde los haya.

Una pena que tal ambición por crear ídolos juveniles semisepulten la por otra parte muy decente trama, la cual, por los pelos, apenas puede soportar el peso de “la tontuna”.

"Nena, ¿duermes?...cojonudo, voy a por el lubricante..."

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Published in: Sin categoría on septiembre 20, 2011 at 11:47 am  Dejar un comentario  

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