Malgastando el tiempo con Lucas, Capítulo 1: Y el móvil, hasta para cagar.

Dices bien, mi apreciado Lucas. El ser humano es el animal racional de intelecto más paupérrimo de cuantos horadan la Tierra. ¿Cómo que no hay más animales racionales? Me hieres en lo más profundo de mis meninges, amigo mío. Fíjate en ti, socio. Y ahora mírame a mí. ¿Crees que una persona racional en condiciones de vivir en sociedad estaría hablando con una gárgola de inanimada piedra y simulando que le contesta? Por poder, puede ser. Pero oye, quizás mis respuestas estén condicionadas por lo que YO me imagino que TU me respondes; de modo y manera que ¿quién es el racional y quién el chalado?

Tienes la irritante cualidad de hacer que me vaya por los cerros de Santa Bárbara. No, los de la teleserie no, los otros. Lo que te decía, mi pétreo colega. Mira el Dios es Cristo que se monta al bies por una nubecilla volcánica de tres al cuarto. A algún petimetre con sobredosis de títulos universitarios se le ocurre decir en una tertulia de café que la nube lleva cachitos de metal que pueden erosionar los motores y liar una parda digna de “Viven” ¿La has visto? Ah, claro, que tu vuelas y eso y no ves esas tonterías. Haces bien. Pero siempre es útil saber qué partes del cuerpo humano son mas blandas. Sólo por si los dípteros. El asunto es que los aeropuertos se acojonan por algo sobre lo que ni siquiera se ha probado en un túnel de pruebas, echan la persiana y miles de pringados (y pringadas, vamos a ser paridosos) la pringan en el pringoso suelo de la pringante terminal. Miles de dólares en pérdidas, pánico social, tiranteces en los aeropuertos, disputas, empujones, reclamaciones y partos prematuros. Y a nadie se le ocurre lanzar un artefacto o un avión sin pasajeros para comprobar realmente lo que ocurre. Es más fácil chapar los vuelos y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. ¿No te recuerda a algo, Lucas? ¡Justo, la puñetera GriposidAd! Todo cristo manchando las enaguas sin saber siquiera cuánta fiebre puede darte. Pero no es eso a lo que iba. No Lucas, no te me pongas pesado. Vamos a lo que vamos.

Lo que te quería hacer ver, Lucas, y tú como gárgola de piedra sin mente que eres ya deberías haberte adelantado a mis pensamientos, es que las personas humanas como tú y como yo, desde hace unos diez añitos o así, ya no dependemos de la zampa ni del aire para vivir. Si, claro que lo básico es lo básico; pero hablo de las necesidades creadas. Ese Skynet que se nos mete en la cabeza por un puñado de pavos y dirige nuestras vidas. Esa sed insaciable de tecnología, eje de nuestra existencia y suficiencia renal. ¿No lo pillas, Lucas? Vale, una fácil. Coge a un adolescente cualquiera. No, de los NI NI no, que me dan miedo. Quítale la comida un día. Pues bueno, pues vale, pues ya comeré mañana. Pasará hambre, pero no se hundirán los cimientos de la creación. Ahora quítale el móvil, o el messenger, o internet directamente durante un día. Solo un día sin algo con lo que no hemos vivido durante años. ¡¡EL horror, la locura!! Paren las máquinas, que se detenga el mundo que me arrojo, el perrito a la bañera de ácido y mamá con la alpargata en la mano. ¡Eso es, Lucas!! Suprime Internet o la comunicación vía móvil durante unas horas y el Jueves Negro será un chiste de Eugenio en comparación con lo que puede suceder. Estamos cogidos por los iguales, Lucas. No, si ya sé que a ti te importa un pito, que aún escribes las cartas a mano y en código morse. Pero el humano medio y quizás el más altito ya tiene una dependencia brutal a la tecnología. No conciben la vida sin internet, telefonía móvil y demás mandangas pilongas. Joder, si hay gente que se lleva el celular al tigre por si le llaman mientras hace aguas mayores. ¡Hasta el portátil, chico, para seguir rajando vía messenger al tiempo que se defeca! ¿Dónde quedaron ésos tiempos en los que uno se llevaba un Mortadelo al cagadero?

Pero no te creas, Lucas, que esto es cosa de niñat@s cabezas huecas que se luxan el dedo mandando esemeeses. Tu me dirás (yo mido 1.89 m o por ahí) qué le pasa a una empresa, por grande que sea, si se le caen todas las comunicaciones modernas y supertecnológicas. Con suerte sólo pierden miles de millones. Sin ella, el directivo de turno aparece meciéndose en la lámpara de su despacho.

En fin, Lucas, amigo, el fin del mundo está próximo. No, ni profecías mayas ni torrijas en vinagre. Cada vez tengo más claro que cuanto más maravillosa y espectaculartástica es la tecnología, más necesidades nos crean y por más sitios se nos puede dar por saco. Llegará el punto en que todo se haga a través de una máquina, hasta el sexo. Y el final del teatrillo es…bueno, ¿has visto “Mátrix”? ¿Cómo que no la entendiste? Me decepcionas Lucas. Si no fuera tan edificante hablar contigo, no te aguantaba ni tu escultor. Que tiempos aquellos en los que salías a la calle sin móvil y no te sentías aislado e incomunicado…y para hablar con un amigo ibas a su portero automático.

En fin, Lucas, te dejo que llevo prisa. Tengo que pagar las facturas de internet, móvil, la tele por cable, aquella web de contactos en la que estoy apuntado…no me mires así, estúpida gárgola. Como ya te dije al principio, somos animales racionales…

"Ajá!! Así no volveré a perderme ningún botellón por no tener el móvil a mano"

Published in: on abril 19, 2010 at 9:31 am  Dejar un comentario  

Si las focas tuviesen licencia de armas

Hay un día del año que, marcado en rotulador rojo, hace que las focas se arrepientan de existir como especie y deseen tener licencia de armas. Allí, en el culo del mundo, llamado Canadá, un grupo de sacos de estiércol con patas han decidido que, si total, hay muchas focas arpa, este año pueden asesinar cien mil mas. Cien mil focas indefensas apaleadas por una selecta caterva de hijos de la grandísima puta. Pero total, son focas, y hay muchas. Qué mas da que apaleen hasta a las crías. Qué mas da que dejen todo el páramo helado teñido de sangre. Ya ves tú, si los ojos de una foca indefensa observa acercarse a un desgraciado con un garrote ganchudo en la mano sin saber la que se le viene encima.

Lo peor del chiste no es la matanza en sí. Ya se cometen tropelías varias en el mundo contra el reino animal el resto del año. La diferencia reside en que los furtivos cazan elefantes para vender el marfil y ganar dinero para vivir. Furtivos a los que por cierto también colgaría por los iguales en el palo de mesana. La rechifla es que los que van a cazar focas lo hacen por diversión. Un grupo de ricachos acomplejados que necesitan demostrarse a sí mismos lo machos y machas que son aplastándole la cabecita a un bebé foca. La catadura del ser humano es muy cuestionable, como lo es la necesidad de su permanencia en la Tierra.

Las autoridades canadienses aseguran que se cazan con métodos humanitarios y no a crías. A engañar a sus muertos. Y la comunidad internacional se calla como una puta de 15 euros, dejando que sean los cuatro de siempre los que la líen en las puertas de las embajadas, mientras se mata a una foca para vestir a una zorra. La raza humana apesta y mucho.

De momento he puesto a Canadá en la lista de países que arrasaré hasta los cimientos en mi hipotético control mundial. De forma mas inmediata, desearía que las focas tuviesen dos cosas: un pulgar y una licencia de armas, para poder volarle los cojones al cabrón que vean arrimárseles con un palo. Así espabilarían.

"Yo por si las moscas emigro a Mojácar, que por lo menos los cubatas van baratos..."

Published in: on abril 10, 2010 at 8:35 am  Comments (3)