La Gripe A-cojone

Hace mucho que no privo hasta caerme de morros y dejarme los piños en una mugrienta barra. Pero el otro día, mientras me tomaba el octavo vodka con naranja (Destornillador, en chic) y comprobaba una vez más que era el ser más patético del lugar después de la cucaracha aplastada en el baño, se me apareció un clérigo del siglo XIV, ataviado con una casulla, estola y manípulo, típicos del gótico, y con semblante sabio y sereno. Esperanzado, mis ojos se quedaron fijos en él, como si fuera a revelarme la Gran Verdad del propósito de mi vida. El padre se sentó en un taburete y pidió una Paulaner. Imagino que por afinidad. El caso es que no me reveló la gran verdad, sino algo parecido a una advertencia. Durante la Peste Negra, los daños no vinieron sólo de la propia plaga, sino de aquellos que extendían el temor al fin de los tiempos. Terribles eran los penitentes, que vagaban por las calles azotándose y obligando a los viandantes a acompañarles en el castigo. Era el fin de los tiempos, o así lo creían todos. Algunos incluso fingíanse enfermos para que un astuto gancho pregonara milagrosos remedios que, naturalmente, consistían en agua teñida con pétalos de flores, a dos maravedís la dosis.

Le pregunté al clérigo la razón de éstas revelaciones, y me contestó, ceñudo, que mirase el periódico o el telediario de vez en cuando en lugar de darme al onanismo desenfrenado. Y así lo hice. Me enteré de que había algo llamado Gripe A o H1N1, que a saber lo que significa eso, pero da así como mas miedo. Éste virus se estaba extendiendo como la pólvora pero, oh, apenas causa muertos. Al menos muchas menos que una gripe estacional corriente y moliente. Pero los medios de incomunicación la ponen como la gran plaga del siglo XXI, y los flagelantes ya están en la calle. Hay enfermedades mas peligrosas, con remedios fáciles, en diversos lugares del mundo, pero de pronto el contagio de la Gripe A ya te otorgaba tus 15 minutos de fama. Pero entonces, pensé (sin mucho esfuerzo, que me duele luego el coco), si ésta gripe apenas causa muertos…¿a qué viene tanta alarma? ¿Cual es el objeto de acojonar al respetable con una gripecilla de nada?

Que casualidad y que conveniente, que en plena crisis, las farmacéuticas se vayan a forrar vendiendo Tamiflú y diversas vacunas; las cuales repitieron hasta la náusea que no estarían listas antes de 2010. Y para después del verano ya las tendremos aquí. Me hechaba humo la cabeza, pero no pude dejar de reflexionar que, aunque estamos en el siglo XXI, seguimos teniendo la mentalidad del XIV, y lo que más mido nos da es fenecer en una cama con fiebres. Ellos los saben. Y por eso se encargan de sacar a los penitentes a la calle, en forma de noticia o titular. Dicen que la peste negra vino en forma de bichos agarrados a las ratas. La Gripe A viene agarrada en informaciones sobrevaloradas, pero las ratas siguen estando.

Después de éstas declaraciones, el clérigo, es visible estado de embriaguez, murmuró algo de que seguimos siendo los mismos gilipollas que hace 700 años, pero ahora las plagas viajan en los telediarios y los periódicos.

No tardarán en venir los remedios milagrosos.

Published in: on julio 18, 2009 at 10:44 am  Dejar un comentario  

Franco ha ¿muerto?

Hubo un tiempo en que un señor bajito, con bigotito y voz de pito (etceter-ito) manejaba el devenir de los acontecimientos de una nación con puño de hierro, rechinar de dientes y mala follá en general. Eso sí, presas cantidubidubidá. En aquellos tiempos pasto de batallitas octogenarias, cuatro tíos juntos en la calle era reunión clandestina (no cuatro tías, ojo, que cuatro mujeres solas en la calle eran poco menos que unas putilingas y mascaban calabozo a piñón), el que hablaba de lo bien que se vivía fuera de España era traidor y se le pasaba a rifle en la tapia exterior del cementerio, y sólo era menester criticar o mofarse con sorna del gobierno para tener una pareja de la benemérita pegada al culo (véase Tip y Coll y su genial “Y mañana hablaremos del Gobierno” con el que despedían sus shows). En todo caso, empero, los castigados no eran los infractores en cuestión, plural o individual, sino que el colectivo enter se veía con el muerto, en ocasiones literal, encima de la chepa. Verbi gratia, si un vecino era sospechoso de rojo, el resto del edificio y a veces de la calle era etiquetado de comunistazo como el que marca una res: al rojo vivo y jodiendo. En ciertos círculos se rumorea que en los cuartelillos de la posguerra lo que mas se escuchaba era “pero si yo no he hecho ná!!”.

No se impaciente, fiel seguidor zarigüeyil. La explicación a esta perorata viene de la siembra de dudas en mi mente acerca del deceso definitivo del Dictador o de su espíritu en la sociedad moderna. Entónese la palabra “moderna” con un ligero acceso de risa. Porque no se entiende que en plena democracia o supuesta y en el siglo XXI (aunque aún no sé que relación tiene el siglo XXI con la modernidad o el progreso, viendo que somos los mismos burros en el XXI que en el XIX, pero queda guays decirlo) aún se tengan que aguantar ciertas cosas, como que una counidad de vecinos en comité decidan cortar el suministro de agua de todo el edificio con el único fin de coaccionar a un restaurante que nunca fue bienvenido, siendo su único pecado el ser un buen restaurante y darle caché a ese segmento de la rué. No se entiende que aún se utilicen métodos de ésta calaña en los que todos salimos perjudicados cuando es evidente que no se va a solucionar nada. Y no se entiende que a primera hora de la mañana me toquen los cojones por no poder ducharme agusto por no haber suministro.

En sinopsis, no sé si realmente Franco ha muerto, pero lo que es cierto y comprobado es que su espíritu sigue vivo en ciertas personas. Y lo que sí es comprobable empíricamente es que esas personas viven todas juntas en el mismo edificio. En fin…siempre nos quedará el río Segura para asearnos. Al menos me puede tocar una mutación guapa.

Published in: on julio 15, 2009 at 8:42 am  Dejar un comentario  

Oda a Blanka (el del Estrit Faigter)

Blanka es tu nombre,
Mas  verde es tu pellejo,
Anaranjada tu pelambre,
Hasta que llegues a viejo.

Tu rugido primitivo me atrayó,
El Rolling attack me cautivó,
Y con esa electricidad puñetera,
Encendiste mi pasión entera.

Si personaje de un juego no fueses,
Ahora mismo querría desposarte,
Eso si las uñas quisieras cortarte,
Para no joderme los muebles.

Y con esos mordiscos tan violentos,
Que luego sangran con desorden,
Cantaría tus hazañas a los vientos,
Aunque me inflen a Hadoken.

Y así, como un Ken cualquiera,
Sí, así de maricón,
Me despido de esta juerga,
De mi Blankeado corazón.

Nota: La Zarigüeya quiere disculparse por la escasa y bochornosa calidad poética expuesta. Si incurren en arrebatos iracundos, déjenos su dirección y le enviaremos sin coste alguno una escopeta de cartuchos. Gracias.

BLANKA

Published in: on julio 8, 2009 at 11:50 am  Comments (1)