Que me mudo!!!

Bueno, señoras y señores. Final del camino. Voy a hacer un alto en el mantenimiento de éste blog (lo cual sea dicho tampoco le hacía mucho caso) y voy a comenzar un experimento. Me mudo a otro. ¿Pero ésto que coj**** es? ¿Te vas de un blog abandonado para irte a otro igual de abandonado? ¿eres tonto? Por partes, niños. Voy a enumerar las posibles causas que he barajado para hacer éste cambio:

 – Porque WordPress es bastante complejo de usar y yo muy viejo para aprender.

–  Porque como todo hijo de vecino, lo que me mola es empezar cosas nuevas, y luego me aburro.

– Porque soy un puto vago. Y me engaño pensando que lléndome a otro blog de uso mas sencillo me va a hacer escribir mas. Los huevos.

Bueno, el caso es que abandono la madriguera (por ahora) para irme a otro sitio quizás más vistoso y estéticamente menos rancio. O así. Si os interesa seguir mis andanzas, me mudo a http://elpicaroenelcalabozo.blogspot.com.es/ . Y que sea lo que diox quiera. A todos los que me leíais o leísteis alguna vez, gracias mil. Nos vemos al otro lado. Tal vez me de un ataque de seriedad y vuelva a éste. A saber. Bueno, Chao.

Published in: Sin categoría on abril 18, 2012 at 3:22 pm  Dejar un comentario  

Fábulas Zarigüeyiles – Tomo 1: La Reforma Laboral

Don Braulio dobló el periódico y lo dejó sobre la mesa de caoba de su despacho. Lucía una sonrisa triunfal en la cara, como alguien que acaba de dar caza a la madre de Bambi, o que sabe exactamente qué va a hacer este fin de semana con la fulana que conoció en el bar del casino. Se palmeó la tripa, envuelta en una camisa de seda, y tamborileó con sus dedos en la madera del escritorio. Con un solo giro de su silla de cuero, tomó el auricular de su teléfono.

– Señorita Gómez, llame a mi presencia a Martínez, Ribalta y García, por favor.

Una voz joven y servil respondió algo ininteligible desde el otro lado y colgó. Don Braulio se arrebujó en su sillón mientras giraba con sus dedos uno de sus tres anillos de oro. Pasados tres o cuatro minutos, un par de hombres de mediana edad y una señora algo mas mayor (“madurita”, que diría Don Braulio en sus reuniones sociales de la patronal) se personaron en el despacho. Los varones parecían nerviosos, y uno de ellos no paraba de balancearse sobre sus pies mientras el otro miraba todo cuanto había a su alrededor. La veterana aguardaba con las manos entrelazadas en su regazo, con la misma expresión de rutina que usa para hablar con los clientes por teléfono. Don Braulio se levantó aparentando hacerlo trabajosamente y se abrochó el botón central de su chaqueta.

– Señores, y señora, disculpen por haberles interrumpido en sus quehaceres, pero debo comunicarles algo de suma importancia. – Don Braulio les miraba alternativamente a los tres. Uno de los hombres adoptó una expresión asustadiza. -Como probablemente sepan, la firma que todos nos esforzamos en hacer prosperar pasa por momentos azarosos… – Don Braulio agachó la cabeza para dar pesar a sus palabras, pero apenas podía contener la sonrisa – y en reunión con Contabilidad y con Recursos Humanos, lamento comunicarles que hemos de tomar ciertas decisiones que…

– Pero Don Braulio – Le interrumpió uno de los hombres – Los beneficios del último trimestre…

– Beneficios, beneficios…- El patrón fingió contrariedad – Si ustedes tuviesen la mitad de responsabilidades que yo sabrían que los beneficios no lo son todo, y hay otros factores…

– Perdone, señor – se adelantó tímidamente la veterana – La semana pasada estuve hablando con Conchita de contabilidad y me dijo que las cuentas eran…

– Conchita de contabilidad sabe cuáles son las cuentas y no le convendría propagar rumores falsos – Sentenció Don Braulio, aunque en su mente pensaba “contabilidad hará lo que sea menester que haga”, que en muchas ocasiones equivalía a “se hará lo que yo diga” – El caso, señores y señora, es que no me queda más remedio que reajustar la plantilla, y para ello lamentablemente debo acometer una serie de despidos.

Los dos hombres palidecieron y se miraron. La señora frunció el ceño, pero no dijo nada. Finalmente fue uno de los hombres, el que parecía menos asustado, el que le puso valor al envite.

– Don Braulio… – comenzó dubitativo – no puede despedirnos así. Hay un convenio, y la ley que ampara al trabajador…

No pudo acabar la frase. Su jefe se contorsionó hacia atrás en una sonora carcajada que permitía ver sus dientes y encías.

– ¿La ley? ¿los convenios? – dijo mientras se secaba las lágrimas con un dedo – Usted no ha visto la televisión ultimamente, ¿cierto, Martínez?

– ¡Es un despido improcedente a todas luces! – dijo la señora con los puños apretados – ¡Y voy a exigir mi indemnización!

Don Braulio se recreó en la situación. Esperaba resistencia, y más de la insolente señora García. “Se piensan que porque llevan 20 años en la empresa están en condiciones de exigir”, se dijo el patrón.

– Bendita reforma electoral – dijo Don Braulio mirando al cielo – que comprende al empresario y nos facilita la labor de mantener nuestras empresas abaratando la salida… – miró muy serio a la señora García – Veinte días, García. Y dé gracias de que tenga tan buena disposición hacia usted por sus años en la empresa. – García se quitó las gafas y apoyó la frente en su mano.

-Pero, jefe, yo… – el hombre que aún no había dicho nada se manifestó – mi mujer está embarazada y ella fue despedida hace unos meses…no puedo…

-Ande ande, Ribalta – Dijo Don Braulio mientras palmeaba la espalda de su ex empleado y le conducía a la puerta – Si le va a quedar un “parito” bueno, y cada vez hay más comedores de Cáritas abiertos. ¿No ve que la crisis es muy gorda y muchas empresas van a la ruina?

Uno tras otro, abandonaron el despacho. La última fue la señora García, que antes de salir se permitió encarar a su ahora antiguo empleador.

– Me informaré en el sindicato. Esto no queda así.

Don Braulio le cerró la puerta en las narices.

– Mira que miedo me da tu sindicato, vieja cerda. – masculló el jefe. Seguidamente, se volvió a dirigir a su teléfono.

– Gómez, llame a Montoya, Navarrete y López, y rapidito.

Don Braulio aguardó mirando por la ventana con las manos en la espalda. Observó a un mendigo que pedía en la puerta del supermercado. Se preguntó cuantos de éstos despojos dormirían en cajeros y por que demonios no se buscaban un trabajo.

Los siguientes tres empleados llamaron a la puerta, y sin esperar respuesta, pasaron al despacho. Don Braulio se giró despacio, de nuevo con una sonrisa, mientras se pasaba la lengua por los dientes.

– Pasen, pasen. Debemos hablar de su continuidad en la empresa.

Los nuevos empleados se sobresaltaron. Eran tres hombres jóvenes, apenas recién contratados. De camino al despacho de su jefe, habían oído a la señora García despotricar sobre su repentino despido y temían que ellos fueran los siguientes.

– Verán, jóvenes. La empresa pasa por momentos económicos difíciles, y nos hemos visto obligados a acometer ciertos despidos. No, no se sobresalten. Como saben, valoro mucho el empuje y vitalidad de la juventud, y estoy seguro que ustedes tres serán un activo muy importante para nuestra entidad…

Los tres jóvenes se miraron y sonrieron nerviosos, pero aliviados.

– …por ello – continuó Don Braulio – a partir de mañana trabajarán diez horas más a la semana para compensar nuestras recientes pérdidas. Oh, y deberán acudir también los fines de semana. – El jefe sonrió con toneladas de cinismo. – Es el momento de remar todos a la vez y sacar la cabeza con trabajo y esfuerzo.

Los jóvenes se quedaron atónitos. Miles de pensamientos cruzaron su cabeza simultáneamente. Uno de ellos adquirió una expresión sombría.

– Don Braulio, – se adelantó éste último – imagino que habrá un incremento salarial o más días de vacaciones…

El patrón liberó una segunda carcajada que le hizo llorar de nuevo.

– ¡No diga tonterías, Montoya! Les acabo de decir que estamos con el agua al cuello. Conténtense con que conservan el trabajo. ¿Alguna pregunta más?

Los empleados quedaron callados con una expresión de ira contenida. Sólo uno de ellos se atrevió a alzar la voz.

– Es inadmisible. Por ley no podemos trabajar mas horas de las estipuladas, es un atropello a nuestra vida personal.

– Y otro tonto con la ley – suspiró Don Braulio – ¡Que eso ha cambiado, nenes! Nos han dado carta blanca para hacer lo que estimemos conveniente, y lo que estimo conveniente es lo que les digo. Si no les interesa, siempre pueden recoger sus pertenencias y salir del edificio. Puedo prescindir de tres trabajadores y aún me quedan 4.999.997 haciendo cola para entrar. Ustedes verán.

El joven que habló en último lugar se volvió y cogió la puerta para salir, mientras susurraba un “Hijo de puta” a suficiente volumen como para Don Braulio lo oyera. Éste no dio muestras de haberlo escuchado. Los dos empleados restantes permanecieron inmóviles hasta que su jefe les despachó con un gesto de su mano. Salieron muy despacio y sin mirar atrás.

Don Braulio se quedó solo en su oficina. Se dejó caer sobre su sillón de piel, abrió un cajón de su mesa de caoba y sacó un habano de una cajita. Le quitó un extremo mientras prendía el otro y volvió a llamar a su secretaria.

– Señorita Gómez, esta tarde no me pase más llamadas, voy a estar ocupado. Por cierto, no es necesario que venga a partir del lunes. Voy a contratar a una becaria en prácticas para cubrir su vacante.

La muchacha no respondió nada. O quizás si lo hizo, pero Don Braulio colgó a toda prisa sin esperar contestación. Con el habano en los labios, tomó el periódico que había estado leyendo un rato antes. En la primera plana había fotos de los políticos que habían aprobado la reforma laboral. Don Braulio se echó hacia atrás y se fumó su puro con una gran sonrisa en su cara.

– Qué gusto da – pensó en voz alta – Irse a casa con el deber cumplido.

Advertencia: El anterior relato puede pecar de exceso de maniqueísmo en lo referente al retrato del empresario, los trabajadores y las relaciones entre ambos. Lo que sí es cierto es que, lamentablemente, ésta situación se dará en más de una empresa, por lo que no se considera un relato de ciencia ficción. Disfruten de lo votado.

"Señorita Grant, consígame una foto de Spiderman. Me da igual que seamos una empresa de conservas de atún; consígala o le despido."

Published in: on febrero 14, 2012 at 9:26 pm  Dejar un comentario  

Europesadilla

Los García, allá por el año 2000, estaban entusiasmados con la llegada del euro hasta tales cotas que las uvas se las comieron en un cajero automático para ser los primeros en tocar y olisquear un billete de 20. “Si te fijas, hasta ahorras y todo”, nos decían. A día de hoy, me quedo bizco fijándome, y con el euro no ahorro nada. El piso que antes costaba 14 millones de pesetas hoy vale 40, la barra de pan de 100 pesetas hoy llega a costar 200. Y los salarios, pues ahí van. Antaño un sueldo de 150.000 pesetas era decente. Hoy ya te puedes considerar élite si cobras 1000 euros brutos con las extras prorrateadas y cotizando. Y sólo tengo casi 30 años.  Gracias, familia García. Vuelvan ustedes mañana.

Aún no sabría decir si aquellos spots televisivos tenían como objetivo tomarnos el pelo vilmente, o si por aquel entonces Europa era muy inocente, y tal virtud se la han sacado a mordiscos los mercados, quienes quiera que sean, aunque me hago una idea. Hace unos días salió un genares encorbatado en la tele contando cuánto han soñado los inversores y especuladores con la crisis, y las oportunidades de amasar pasta gansa que ésta ha traído. Ya se sabe que al olor de la carroña, vienen los buitres; y uno sólo puede añorar los años de la toma dela Bastillayla Revoluciónfrancesa, cuando las únicas acciones que subían eran las de Guillotina S.A., y  sus principales accionistas era gente sin nada que echarse al gaznate.

El euro ha sido un fiasco. Eso debería quedar claro ya. Una moneda única que se resquebraja ante el primer arrechucho serio en 10 años de vida, definitivamente se sacó del horno antes de lo debido. Europa no estaba preparada para ello, demasiadas diferencias entre los países miembro, mucha prisa en meter países prácticamente en desarrollo en el Euro para darle entidad, y políticas fiscales más perdidas que un topo en una tienda de lámparas. El Reino Unido se olió la tostada y dijo “circulen, que ya tengo de eso”. También están fastidiados, pero un poco menos.

El sueño del euro que pergeñaron Mitterrand y Kohl  se ha tornado pesadilla. Lo que debería haber supuesto prosperidad y estabilidad, ha traído paro masivo, ruina, volatilización del estado del bienestar y revueltas sociales. Se nos piden recortes como el que pide caramelos. Grecia está al borde del colapso, con ella nos “esmochamos” todos, y los políticos europeos lo único que hacen es correr en círculos gritando y agitando los brazos. Si la moneda única sólo trae disgustos, pues oiga, es para pensárselo. Se disuelve el chiringuito, cada uno vuelve a su moneda, y aquí paz y después gloria. Ya lo intentaremos otra vez cuando sepamos cómo hacerlo bien. Y si no se puede, ajústenles la correa a los responsables de ésta catástrofe. Eso quisiera la directora del FMI, la tal Lagarde, que cuando le preguntan por el siguiente tajo a dar, se encoge de hombros y dice “qué mas da, si esto se va a tomar por c…”

"No se, Paco, esta pizza no tiene buena pinta..."

Published in: Sin categoría on septiembre 27, 2011 at 1:02 pm  Dejar un comentario  

El Barco…de la Tontuna

Las series de televisión viven una época de platino como pocas veces en las historia de la caja “atontante”. A tal punto de calidad llegan que muchos productores ya las ven más rentables que el propio cine; todo el mundo tiene a su alrededor personas que están viendo tal o cual serie, bien por la tele, bien por el “canal pirata”. Los americanos en esto de las series han creado escuela. Desde grandes adaptaciones (“Los pilares dela Tierra”, “The Walking Dead”, “Juego de Tronos”…) a históricas o pseudo-históricas (“Los Tudor”, “Spartacus”), pasando por ideas originales o “remakes” (“Perdidos”, “Big Bang”, “Battlestar Galáctica”…). Todos éstos espacios registran audiencias millonarias allá donde se emiten. En nuestro país nos lo hemos agarrado a la uña, y tratamos de seguir la estela de la nueva ola en series televisivas. Nos metemos en fregados históricos (“Hispania”), regurgitaciones mentales que dan en la tecla (“Águila Roja”), superheroicidades a la española (“Los Protegidos”)…En general, las series españolas dan buenos resultados, pero (siempre hay un pero en cuanto a lo español se refiere) en ocasiones hay chinitas en la bota que afean o merman la calidad del conjunto.

Para ilustrar tan audaz aseveración, me dispongo a autopsiar una serie española de moda: “El Barco”. Título simple como pocos. No necesita más. Los guionistas han echado la mayor parte del carbón de la originalidad en el argumento. En opinión de quien esto rubrica, “El Barco” bebe mucho de la americana “Perdidos”: una serie de personajes, aislados de toda civilización, hacen lo que pueden por salir adelante en ambientes hostiles mientras luchan por no sacarse la piel a tiras entre ellos. Están los protagonistas carismáticos, los malotes maquiavélicos, el que parece tonto pero se entera más que el resto, la trama misteriosa desvelada a píldoras en la que se contempla cómo todos y cada uno de los protagonistas están enlazados aunque aparentemente no lo estuviesen, los cabos sueltos sin resolver, la tensión, intriga, dolor de barriga…

Todos ellos ingredientes que, como “Perdidos”, podrían impulsar a “El Barco” a las costas del éxito. Y aquí acaban las semejanzas. Me explico: mientras las series americanas se preocupan de construir una trama general interesante y adictiva, en ésta serie se trata de acaparar un espectro de televidentes lo más amplio posible. Tremendo error: de esa forma se intenta complacer a todo el mundo, no dejando satisfecho a nadie. Intercalada con la trama principal, está lo que he dado en llamar “la tontuna”; a saber, la típica trama juvenil romántica y la interacción entre personajes presuntamente post-púberes, que con sus “ahora te quiero, pues ahora no, ahora no te hablo pero te miro como si se me acabara el mundo” etcétera ad nauseam, parece una historia más diseñada para quinceañer@s hiper-hormonados que para espectadores que quieren disfrutar de una trama interesante, los cuales disfrutan con el misterio pero, irremediablemente, bostezan con los romances adolescentes y pesados donde los haya.

Una pena que tal ambición por crear ídolos juveniles semisepulten la por otra parte muy decente trama, la cual, por los pelos, apenas puede soportar el peso de “la tontuna”.

"Nena, ¿duermes?...cojonudo, voy a por el lubricante..."

Published in: Sin categoría on septiembre 20, 2011 at 11:47 am  Dejar un comentario  

Respetables Tradiciones

¡Ah,la Tradición! Hermoso vocablo que llena la boca y viste el alma: t-r-a-d-i-c-i-ó-n. ¿A quién no le gusta el pan cocido en horno de leña amasado tradicionalmente? Cuando acabamos la frase con “tradición”, todo queda justificado y absuelto; es una palabra mágica que convierte lo abyecto en cultural, lo polvoriento en “trending”, al sapo viscoso en príncipe azul. ¡¡La tradición todo lo legitima, señora, porque las tradiciones son la base de la cultura y todas y cada una de ellas son respetables!!

Esto deben pensar, con toda su razón, los habitantes de cierto terruño de Valladolid donde septiembre tras septiembre se amparan en una tradición, qué mas da que tenga 500 años o 30, para masacrar inmisericordemente a un astado, al que lancean hasta dejarlo hecho un pincho moruno “king-size”. Tal como ésta localidad, decenas más se escudan en la palabra “tradición” para rendir pleitesía a sus santos patrones despedazando algún animal, el cual, desorientado y sin entender el porqué de las cosas, se convierte en víctima de la tradición y se le afrenta seccionándole sus partes nobles.

¡Bien hecho! Y ya que tantos amigos somos de las tradiciones, acá les propongo a tales gentes una serie de tradiciones de gran calado histórico y cultural que, a buen seguro, adoptarán con los brazos abiertos:La TradiciónFeudal, en la que un señor gobierne el lugar a cambio de impuestos desorbitados y diezmo parala Iglesia, con derecho a pernada y “primera noche”; Tradición de matar a la esposa y su amante si se les sorprende en acto adúltero; Tradición de separar a los niños de diez años de sus familias para convertirlos en máquinas de matar sin sentimientos; Tradición de cortar las manos a los ladrones; Tradición de mutilar los genitales y planchar los pechos de las niñas para librarlas de una vida de libertinaje y violaciones; Tradición de ejecutar Autos de Fe en las plazas públicas, donde se quemará a los acusados de brujería; Tradición de sacrificar personas sobre un altar para asegurar las lluvias y las cosechas; Tradición de concertar el casamiento de las hijas con quien sus padres escojan, no con quienes ellas quieran; Tradición de defenestrar a los niños pequeños desde una torre para procurarles salud y prosperidad; Tradición del Juicio de Dios, en el que el acusado de un crimen, inocente o no, se bate en duelo a muerte con un campeón designado por el pueblo para comprobar si Dios hace justicia o castiga apoyando a uno u otro; Tradición de devorar el corazón de nuestros enemigos para ganar su fuerza; Tradición de lapidar a las adúlteras en lugares públicos, con niños delante…

Todas y cada unas de éstas TRADICIONES son auténticas, fácilmente comprobables y gozan o gozaron de gran arraigo cultural en muchos lugares. ¡Anímese, cree su propia tradición aberrante! ¡Cientos de personas (y algunos animales) se lo agradecerán!

 

"Mierda! Ya me han encontrado los mongólicos éstos...me tocará contar."

Published in: on septiembre 19, 2011 at 11:19 pm  Dejar un comentario  

Por los pelos

Fue en Agosto, a primeritos. Me corté el pelo, y desde entonces no me lo he tocado con una tijera. Mi ADN es especial, hipotetizo. Creo que me crece más rápido de lo normal. El pelo, digo. Eso da como conclusión que ahora llevo una mata de pelo que haría replanteárselo a quienes llamaron “pelusa” a Maradona. Evidentemente no vieron las VPO para piojos que me salen del cuero cabelludo, con más cuero que pellejo. Y es un coñazo, oigan. Me obliga a arduas labores de peinado cada mañana: mojar, secar y moldear. Y eso cuando me siento flex. Normalmente cuando tengo el día nuboso me limito a pasarme el cepillo, con la consecuencia de que se bufa y parezco un caniche inflado a anabolizantes. Ponedme un collar y llamadme Flufy, ya ves. Un colega me dice que me parezco a Mr. Satán, el de DBZ. Por mis cojones, salvo el bigote.

Otro tema son las patillas. Se asemejan a cualesquiera felpudos bienvenidos pegados a los lados de mi cara. Cualquier día de éstos me hacen patriarca de un clan de gitanos, y a Fe mía que me sacuden. Otro coñazo king size, coge la tijera, pilla con los dedos la patilla, córtala…para dejarte el asunto hecho una guanada. Hay cosas que es mejor dejar en manos de profesionales, como cortar el pelo, recetar medicinas y cargar bombonas de butano.

Hay quien dice que salen vocecillas de mi mata de pelo. Liendres tremendamente educadas, o una fantástica raza de duendecillos que se asientan en las pelambres y son felices medrando entre mis semirrizos y haciendo tortitas que luego confundo con caspa. Diría que sus mayores enemigos son los trolls capilares, pero aún no he llegado a ese punto de perroflautez irreversible. Aunque me dejo un pastizal metálico y celuloso en champuses, mire ustez. No me trago lo de las vocecillas feéricas. Prefiero pensar en la selva, la frondosidad de las junglas, con sus ecosistemas a base de leones, jaguares, ñus, boas…¿alguien más ha oído un elefante…?

Lo bueno es que el pelucón abriga en invierno, y una buena combinación de gomina a granel y tres cuartos de piel negra da una faz de mafioso bielorruso chungo que te cagas by the leg to down. Y a mi churri le mola enredar sus dedillos entre mi cabellera. Alguna vez ha sacado solo hueso, pero parece que no le importa mucho.

Mmm…¿Míster Satán?

El lunes me rapo, fijo.

 

"Te mola mi pelazo?? Pues espera a ver debajo del cinturón, majo!!"

Published in: on octubre 19, 2010 at 9:22 pm  Dejar un comentario  

La llamada del Imam

Cuando anduve por Egipto hace unos cuantos años, recuerdo que el Nilo no me causó una especial impresión. Una masa de agua opaca, ya desprovista de grandes reptiles y presumiblemente de alta toxicidad no resultó suficiente para horadar mi espíritu como suelen hacer las grandezas insondables y en ocasiones abrumadoras de la naturaleza, o en un país como éste, una historia de miles de años a las espaldas.

Sí recuerdo, no obstante, algo que quizás a cualquier otro turista habría pasado por alto o no le hubiese dado mas valor que el que se percibe. Me encontraba en taciturna soledad, entrando a un estado especial de relajación, sobre la cubierta del barco que surcaba el gran Nilo, a una hora indeterminada cerca de la puesta del Sol y con un brebaje espirituoso, acaso el responsable de mi conciencia de supra-percepción. De repente, se empieza a oír un canto, sin saber muy bien de dónde venía. A ese canto, de ritmo constante y variable, se le unieron otros tantos desde diferentes puntos. Alcé la cabeza y me dí cuenta de la causa de aquello. Los distintos imanes de todas las mezquitas cercanas a la orilla del Nilo habían trepado a sus minaretes y llamaban a la oración auxiliándose con megáfonos. O quizás fuese una grabación, poco importa. El espectáculo sonoro de la recitación de versos del Corán simultáneamente desde ambas orillas del río en el momento de descanso y reflexión que otorga el cielo anaranjado del ocaso, agotada la algarabía de la tarde y en sumo silencio, tuvo un importante peso en mí en ese instante. Naturalmente no podía entender lo que decían, pero sabía que era algo bueno, que convocaba a los fieles al recogimiento y a apartarse durante unos minutos del trajín diario. Entonces el Islam me resultó una creencia milenaria, respetable, capaz de tocar la sensibilidad de alguien dispuesto a escuchar sin entender las llamadas de los imanes, por el mero hecho de observar la unidad que se desprende de esa religión con respecto a sus fieles. Y es una de las anécdotas que más cuento de mi periplo egipcio.

Quizás por ésa experiencia tan positiva estos días me sienta decepcionado con el Islam. Trato de comprender que en todas las religiones del libro hay grupúsculos, sectas, que interpretan los escritos de forma equívoca o conveniente a según que intereses; pero no acabo de encontrar la reflexión. No soy capaz de entender la causa por la que aquella religión que me causó una fascinación inolvidable es hoy la que alberga el mayor y más despiadado sector de extremistas carentes de todo razonamiento que no pueden albergar la mínima tolerancia para comprender que no todos los países son musulmanes y que a veces se utilizan palabras propias del islam sin ánimo de escarnio. Ahora, quizás contaminado por los medios de comunicación, siempre manipuladores y la voz de los poderosos, el Islam se me antoja una religión tiránica, irreflexiva, con el propósito de cambiar el mundo a su favor pero incapaz de tolerar un pequeño cambio en su seno. Y mi decepción es aún mayor cuando observo que los diferentes líderes religiosos musulmanes, supuestamente integrados y moderados, no mueven un dedo para acabar con éstos movimientos radicales dentro de su propia casa, quizás por miedo a recibir un zambombazo de ésta pandilla de bárbaros inclementes. O tal vez porque cuando dicen rechazar la violencia, lo hacen con la boca pequeña.

Me causa sincera tristeza, pues ya no podré contar mi bonita experiencia en el Nilo con los imanes de las mezquitas sin ensombrecer mi semblante y pensar “…y lo que es ahora…”

"Algo me dice, Yusuf, que mi piscina mola más que la tuya..."

Published in: on septiembre 20, 2010 at 9:01 pm  Dejar un comentario  

No Requiem for the Fat Girl

¡Usted! ¡Sí, me dirijo a usted, gorda sociópata y misantrópica! ¿No está harta de ser la oronda feliz pañuelo-de-mocos del resto de sus compañías mientras en su interior oculta una colosal depresión y desprecio hacia sí misma? ¿Acaso no le da vergüenza salir de marcheta con sus amigas buenorras, que sólo toleran su compañía para parecer más guapas a su lado y para ejercer usted de “limpiaconciencias” de semejante manada de monas tití? ¿Pudiera ser que estuviese hasta su granuda frente de escuchar a sus amistades contar que se han liado con el morenazo del bar, el de los brazos venosos; otra que ha acorralado al técnico de internet y le ha hecho un hombre, y la de más allá que ha desvirgado al chico pizzero, hijo de una vecina cuyo marido alcohólico está internado por peligrosidad extrema…mientras usted, infame y putrefacto conjunto de michelines, ya no sabe con que dedo, vibrador o cuello de botella hacerse el apaño? ¿Está cansada de todo ello, pedazo de foca sin alma?

¡¡Pues alegre su circunspecto rostro, execrable desperdicio de aire!! Si usted o ustedes se conforman con ser una abominable acumulación de tejido adiposo con ojos, es porque le sale de su sudorosa setica. ¡Porque la tele, la sociedad en conjunto, tiene la solución, acho pijo! Tómese un tazón de cereales de marKa cada noche durante 15 días (el plan Special Pollas en vinagre) y verá la desnutrición bestial a la que estará abocada…pero el cuerpazo de sirena discotequera de polígono vulgar que se le queda. Y da igual que lleve toda la vida tomando jamón york y haya crecido fuerte y sana. Si ahora toma usted jamón york con vetas de grasa no significa otra cosa que es usted una tragaldabas Pozo sin fondo, piazo animala!! Tome jamón york transgénico mutante hecho con lo peor del aparato excretor del cerdo…pero sin grasa, cojones!!! Y no dude que dispondrá del físico de la profe de baile que lo anuncia, que debe ser prima del cañón que anuncia los cereales. ¿Qué más da que esas tías sean modelos y ya estuvieran asín de ricas desde antes de publicitar estos productos? Pequeñeces, lamentable obesa, pequeñeces de su cabecita.

Por cierto, y no por ello menos importante, engendro grasiento y cejijunto…¿cómo que no se ha depilado con la crema depilatoria súper-mágica? Cualquiera con un mínimo sentido del gusto le diría ve ete a la mierda. Atreverse a ir por la calle con esas patas de pelos, que parece una tarántula…que valor!! Peluda! Foca neanderthal!!

Y que no nos enteremos, pardiez, que no nos enteremos de que usted, hedionda bola de carne rellena de cheetos, no se gasta hasta el último céntimo que no tiene en clínicas corporativas dermoestéticas transformando el cuerpo que Dios, su padre, su madre y el polvo de entre medias le dieron, para convertirse en una muñequita artificial, con más remiendos que el sayo de una costurera que, por cierto, podrá participar en anuncios de cereales y jamón york, ouh yeah!! Ah, y no se olvide de untarse de crema reductora por las noches, para hacer esfumarse ese horrendo conjunto de celulitis que le preña las piernas, cacho de morsa del ártico parturienta!!!

Así que ya sabe, desgraciado monumento al exceso de calorías…si usted se empeña en ser una tía normal y corriente, será porque le da la gana, so vacaburra!!

"Niños, apartaos de ahí!! Creo que vuestra madre hoy ha comido fabada!!"

PostMortem – Réplica: A tomar por culo las pendonas que se hacen pasar por tías corrientes para vendernos unos productos de mierda y además ultra caros. Que le jodan al idiota que se gasta lo indecible en ponerse culo, pectorales, tetas o un grifo en la frente. En términos sencillos: a los tíos, esos entes con pene y mente, normalmente ubicados ambos los dos en el mismo lugar, sólo queremos ver zagalas de matrícula de honor corpóreo en las pelis porno y los videojuegos. Las que nos gustan para calentarnos el lado de la cama son mujeres de una normalidad suprahumana. ¡Que viva la buena chicha donde agarrarse! ¡Loor a la pivi que disfruta con una buena hamburguesa, se toma luego un helado y después le quedan fuerzas para hacernos tapioca fosfatinada en un sofá, o ande se tercie! ¡Aúpa la nena que luce celulitis y le importa tres cojones! ¡Queremos mujeres sanas y felices que nos den hijos robustos capaces de partir un pan de kilo de tres días de un mordisco; y no parodias de feminidad que parece que van a parir nubes de esas que venden en los kioscos de golosinas!

¡Arriba la mujer natural! ¡Y que le den por saco a la sociedad de consumo!

Aunque todo dentro de un orden, claro. Los hipopótamos, para la selva. Ejem…

Published in: on agosto 27, 2010 at 2:42 pm  Dejar un comentario  

No me gusta que a los toros te pongas la minifaldaaa…!!

Ya han abierto la caja de los truenos. Las tierras catalanas han marcado un hito en la historia de las Españas al cepillarse las corridas de toros. Se conoce que no tuvieron bastante con joderle la marrana al buenazo, y de tan buenazo tonto terminal, de Felipe IV, el cual estuvo amargadete con una Cataluña que no cesaba de hacerle la puñeta. Bajo el mismo paraguas que hace 400 y pico años, el noreste español se encuentra empecinado en demostrar que la tienen mas larga que el resto de la península. Esto ya parece un tablero de la Oca. El caso es que la mafia nacionalista en su afán de desvincularse de todo lo que huela a tortilla de patatas y tablao flamenco, siguen con su partida de dardos agujereando el culo a la mano que les da de comer, y muy bien que les da. La supresión de la mal llamada fiesta nacional debería llenarnos de gozo a los que, como yo, creemos que el uso y utilización de animales para fiestas que impliquen el apalizamiento sistemático de la pobre bestia es un vestigio de la España mas cateta y medieval. Mas, por desgracia, es una victoria pírrica, ya que éste pequeño avance ha estado en todo momento revestido de la idiotez independentista de un puñado de impresentables empecinados en pringar el buen nombre de Cataluña del más farragoso y deleznable fango ideológico.

Sea como fuere, ya van dos comunidades españolas que abolen los toros: Canarias y ahora Cataluña. Es cuestión de tiempo que detrás vayan otras, eso sí, esperando que se haga de forma democrática, con mayorías, y sin tirar de giliportadas territoriales ni históricas.

En celebración de tal evento, va mi contestación personal a algunos de los argumentos que los protaurinos dan para la conservación de éste atentado a los dones de la naturaleza. Como siempre, la zarigüeya se exime de toda responsabilidad por los comentarios aquí vertidos. La culpa es del mensajero.

-El toreo es cultura y tradición de muchos siglos.

Según la tradición musulmana, al ladrón hay que cortarle la mano hurtadora. En África la tradición tribal manda mutilar genitalmente a las hembras. La cultura maya hacía sacrificios humanos para aplacar a Quetzalcoatl. Echar mano de los vocablos “cultura” y “tradición” para justificar algo, lleva implícito que todas las culturas y tradiciones son respetables. Y ésa idea resulta ciertamente peligrosa.

Las corridas de toros son Arte.

El arte ha sido siempre un concepto muy difuso y subjetivo, pero dudo francamente que la lucha de gladiadores de la antigua roma pueda ser arte. Ni tampoco veo a Leonardo con una muleta en la mano. Arte es para cada cual lo suyo, pero cuando implica dolor y sangre, ya hay que reflexionar el concepto de los límites del Arte.

El torero es muy respetuoso con el toro, y los toreros quieren al animal.

Como para no quererlo, si es el instrumento de la fortuna de toreros y apoderados. Tanto le quieren que lo pinchan como a una croqueta y lo ensartan a lo brocheta. Y tanto lo respetan que cuando acaban con el animal lo arrastran por el ruedo y luego lo descuartizan, para con suerte acabar adornando una chimenea. ¿Humillación? no, hombre, respeto. (Ironic Mode Off)

Sin las corridas de toros, el todo de lidia se extinguiría.

Argumento manido donde los haya. Y más teniendo en cuenta que sólo se utiliza el 10% de los animales criados a tal efecto en las corridas. Parece que el toro es un animal criado ad hoc para masacrarlo. Además, aunque eso sea así, ¿podemos proteger al lince ibérico y al lobo, pero si se acaban las corridas, el toro de lidia se deja extinguir?.

Muchas familias viven de los toros

Y otras tantas están en paro, y tantos otros empresarios se cepillan la mitad de su plantilla para no dejar de ganar más ellos mismos. Bienvenidos a las Españas, donde la gente se aferra a economías perecederas. Los animales no tienen por qué pagar nuestra profunda estulticia.

También se matan cerdos y vacas para comer

Si, pero con métodos no tortuosos ni crueles. Esto es así por ley. Además se sacrifican para la alimentación de las personas, no para calmar la sed de sangre de unos pocos.

El toro no sufre en una corrida, por la adrenalina.

El toro, como todo el mundo sabe, es un animal formado por chapas de acero y engranajes, alimentado por aceite de motor, y por lo tanto no tiene receptores del dolor. Por supuesto. Veamos al toro, ya masacrado, tambaleante y vomitando sangre, muerto de miedo. Seguro que si le preguntas y pudiese hablar, te diría que está en la gloria. Honestamente, hay que ser imbécil para argumentar esto.

No se puede estar a favor del aborto y en contra de los toros.

Mezclamos churras con merinas. Típico de la última salida. Parece que es lo mismo interrumpir un embarazo y torturar a un animal con mala folla manifiesta durante media hora. En el embarazo la madre puede elegir no hacerlo. El toro no tiene elección.

-El Toreo es una lucha igualitaria entre el torero y el toro que defiende su vida.

Que quede bien clarito. El toro ya no defiende nada cuando está en la plaza. Pase lo que pase, está jodido. Si por un casual el toro derriba al torero, si tan igualitaria es la lid, lo justo sería liberar al animal en la dehesa. Pero no se hace. Al toro hay que matarlo, porque el toreo es ante todo un negocio, y hay que eliminar toros para que entren nuevos, con la fortuna para el ganadero y el empresario.

El toreo es seña de identidad nacional

Parafraseando al maestro Reverte: España es un país imbécil y acomplejado de sí mismo. Sólo una nación avergonzada de su devenir y de su historia es capaz de buscar señas de identidad en la supremacía con saña sobre otras criaturas. Y encima tienen los benditos coxones de llamarlo “cultura española”. Pues si el toreo es lo que me señala como español, que me den la nacionalidad rusa, por favor.

"Alehop!! Con ésta voltereta tengo asegurado el pase a "Tienes Talento"!! A que te quedas muerto, boinas?"

Published in: on agosto 3, 2010 at 2:10 pm  Comments (2)  

La Genética del Mal

La violencia ha acompañado al hombre desde que éramos apenas unos macacos escarbapiojos y arrojaheces encaramados a la rama. Y el que diga lo contrario, es un creacionista. La violencia en sí no tiene por que ser mala, en tanto que es parte integral de todo homínido mental y socialmente. Algunos trabajos sólo pueden llevarse a cabo a través de una violencia física; honestamente no veo a nadie cargarse un piano a la chepa sin un poquitirritín de mala uva. La violencia es catalizador de arte, a veces. Picasso era de carácter tormentoso y achuchante, y Caravaggio fue un criminal perseguido, faceta que reflejaba en algunas de sus pinturas. Incluso el propio acto amoroso de engendrar está cubierto de una pátina de violencia bien entendida (allá cada cual con sus filias y sus bondages) por no hablar de la violencia gore de un nacimiento. La violencia, en resumen, bien canalizada es un bien necesario para la subsistencia de éste conjunto de recalientafiletes que llamamos Humanidad.

Ahora bien, tal y como la moneda de Dos Caras tenía una ídem rayada, así existe la otra violencia. Se usa la violencia en un ataque de ira o nerviosismo. En defensa de algo o alguien. Para sometimiento de terceros. O porque el mundo me hizo así, vayan vuecencias a saber. La tónica común es que ésta violencia suele acabar mal para alguien, indiferentemente. Acaba mal si tiramos el ordenador por la ventana al haber perdido la partida. Alguien con los piños rotos por chorrear a la “novia o al primo de”, cuarto y mitad de lo mismo. Quien abusa de uso de éste tipo de agresividad es un “violento” en el sentido peyorativo de la palabra, pero que también implica de forma no específica una oportunidad de redención, reparar el daño ocasionado y aquí paz y después gloria. Todo sujeto merece una segunda oportunidad, pues cada uno de nosotros puede cagarla gorda en algún momento de baja moral.

Y luego están los otros.

Violadores que saben perfectamente lo que hacen y no hay manera humana de corregirlos. Chavales jóvenes a los que se le supone un uso completo de las facultades mentales asesinando a sangre fría, con premeditación, alevosía, y mala leche manifiesta a otro congénere por un quítame allá esas pajas. Asesinos múltiples con litros de sangre en sus manos que se parten el culo en los juicios y se mofan de los allegados de la(s) víctima(s). En resumen, esa subespecie del género humano que lleva el mal en los genes, porque hacen lo que hacen a sabiendas y no se arrepienten ni con un tizón ardiendo en los ojos.

Así que la pregunta es…¿hasta dónde se considera a una persona dentro del género humano? La pregunta puede parecer que obvia la respuesta. Todo ser humano lo es siempre, en todo momento. Pero no hablamos de una condición física, sino moral y social. Al ser humano se le supone un cupo de barbarie, pues lo lleva con el uniforme. Pero ¿acaso no hay comportamientos y procedures que están más cerca del Mal bíblico, de los diablos? Mantuvo encerrada a su propia hija durante años en un sótano, y la violó repetidas veces mientras él mismo hacía vida normal. Ametrallaron a toda una clase de primaria, niños pequeños, por un chantaje político no satisfecho. Mataron por un ideal erróneo o prostituido y no solo no se arrepienten de ello, sino que lo volverían a hacer. Comportamientos éstos, de violencia extrema e irracional, no deberían ser propios de una definición de humanidad. Ni siquiera en el reino animal, lo que llamamos “bestias”, se dan éstos desmanes. Por ello, debemos sospechar la existencia de un “Gen del Mal”. Homínidos que son maldad pura, sin remordimientos, sin infancia dura ni desestructurada, sin sociopatías asociadas. Gente que hacen el mal per se. Diablos sin cuernos ni tridente. Seres, en definitiva, que no deberían ser incluidos dentro de la especie humana, por haber rebasado en mucho la fragmentación ética del hombre. Y por tanto, deben ser apartados de la sociedad. O bien confinándolos en un lugar apartado y aislado, donde no tengan contacto alguno con nadie (la proverbial cueva oscura y húmeda) o bien eliminándolos del engranaje social, como se elimina un perno estropeado de un motor que no marcha.

Aún no hay causas ni teorías científicas que confirmen la existencia del Gen del Mal. Pero existe, está ahí, saludándonos con la mano. Quizás no es algo medible a nivel físico. No estará éste gen en el código genético de nadie; pero sí lo está en otro código, ese aún sin descifrar ni mapear, que es el alma humana.

Y el alma, parafraseando a Nietzsche, es un abismo oscuro que a veces te devuelve la mirada. Y eso da mal rollo.

Al principio le cortaron la electricidad por impago, pero luego se volvió malo de verdad...

Published in: on julio 28, 2010 at 1:56 pm  Dejar un comentario